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Defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas

Defender la alegría como un principio, defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos 

Defender la alegría como una bandera, defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas, de la retórica y los paros cardiacos, de las endemias y las academias 

Defender la alegría como un destino, defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres 

Defender la alegría como una certeza, defenderla del óxido y la roña, de la famosa pátina del tiempo, del relente y del oportunismo, de los proxenetas de la risa 

Defender la alegría como un derecho, defenderla de dios y del invierno, de las mayúsculas y de la muerte, de los apellidos y las lástimas del azar

y también de la alegría..

2 Señales de vida:

Cami dijo...

me gusto, no es igual al me gusta 8-)

Anónimo dijo...

me encanto... el final lo es todo :)